Luis Conte Agüero está de cumpleaños. Este 6 de julio arribó a los 101 años, convertido en el más legendario y longevo de los políticos y periodistas cubanos.
Esta es una celebración de Cuba y para Cuba. Y debiera llenarnos de regocijo a todos, estemos donde estemos, en la isla o en la diáspora, porque su contribución no debe pasar por alto para ninguno de los bandos.
Político de recia estirpe, historiador, periodista, Conte Agüero simboliza una época en extinción. Un mito viviente que simboliza una perseverancia política y una manera de ejercer lo cubano.
Se le conoció en la etapa republicana como La Voz más alta de Oriente por su extraordinaria labor en emisoras como CMKR, Radio Provincial de Santiago de Cuba, CMKC y Radio Cadena Oriental, pero luego se desempeñó como comunicador político de primera línea en La Habana, con un programa que lo dio a conocer nacionalmente: «Habla Luis Conte Agüero».
Desde muy joven se sumó a las filas del Partido Ortodoxo, organización que trató también de prolongar en sus días de exilio en Miami. Estuvo junto a Eduardo Chibás en el momento de su última alocución al pueblo cubano y su defensa de los asaltantes del Cuartel Moncada le valió una acusación por “apologista de un delito”, enfrentando juicio el 23 de octubre de 1953.
Sus cartas cruzadas con Fidel Castro durante el presidio cumplido por los asaltantes moncadistas en Isla de Pinos son un clásico irrepetible, anticipo de una biografía prometida que nunca llegó a ser. El libro salió por la Editorial Lex, en 1959, y tuvo un éxito arrasador antes de ser desaparecido de todas las estanterías y las bibliotecas un año después, cuando Conte Agüero se convirtió enemigo público y tomó el camino del exilio. Una edición bilingüe fue relanzada en Estados Unidos, en 2007, preparada por la periodista Ann Louise Bardach.

Hay que volver sobre esas misivas, sobre todo para aquilatar el lugar de Conte Agüero en el escenario cubano de los años 50. “Lidia te dirá la palabra, la forma en que me expresé con respecto a ti”, escribe Fidel Castro en una carta del 31 de julio de 1954. “El hombre perfecto no existe, si existiera sería Luis Conte Agüero”.
Al salir de prisión por la polémica amnistía de 1955, Fidel Castro comparece en el programa “Ante la prensa”, de CMQ, y se aventura con una propuesta reveladora cuando se le pregunta quién es el hombre más indicado para ocupar la presidencia de Cuba: Luis Conte Agüero.
Pero la Historia suele experimentar giros y encontronazos. Una vez en el poder, el propio Castro va a culpar a su interlocutor y amigo entrañable de involucrarse en campañas divisionistas y de traición a la revolución en marcha, luego de que Conte Agüero acusase al Partido Socialista de conspirar para apoderarse del gobierno y de descarrilar el rumbo democrático del país hacia el comunismo. Obviamente, las discrepancias de Conte Agüero, tenían razones poderosas.
El 30 de octubre de 1960, Conte Agüero se refugia en la Embajada de Argentina en La Habana y toma rumbo a Buenos Aires para poco después venir a Estados Unidos y radicarse en Miami, que ha sido su espacio de persistencia en las interminables batallas por recuperar la Cuba que se nos fue.
De esa historia y de los años transcurridos en el exilio trata un documental en proceso El centinela de la libertad, basado en una larga entrevista realizada a Conte Agüero por Ismael Requejo hace un par de años. El filme se estrenará el próximo 14 de noviembre en el Miami Hispanic Cultural Art Center, en La Pequeña Habana.
Este es un aniversario que no debíamos pasar por alto. Porque es la Historia nuestra que hemos podido escuchar en primera persona, de viva voz, con la impronta de la libertad, y ese privilegio es algo que pertenece a nuestra sagrada cubanidad.