El presidente Donald Trump estará este martes en los pantanos de los Everglades, en el sur de Florida, pero no por las causas que generalmente traían a los líderes políticos a esta zona sagrada de la naturaleza y las tribus indígenas.
La Casa Blanca confirmó que Trump saldrá esta mañana desde Washington DC para arribar al filo de las 10 am a la pista de Alligator Alcatraz, nombre de la cárcel para inmigrantes que se inaugura en el lugar, a 56 kilómetros de Miami.
Alligator Alcatraz, o Alcatraz de los Caimanes, fue el calificativo con el que empezaron a nombrarla los promotores estatales de la iniciativa, con el fiscal general de Florida, James Uthmeier, y el gobernador Ron DeSantis a la cabeza. Pero ya es un nombre oficial en los papeles del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), que le dio un espaldarazo publicando en sus redes los caimanes con gorras de ICE a manera de maliciosa referencia de amedrentamiento.
El centro se ha construido en tiempo récord desde que el fiscal Uthmeier anunció la iniciativa hace dos semanas. El terreno era una antigua pista de entrenamiento de aviación que pertenecía al condado Miami-Dade, pero que el estado de Florida se apropió dada la “situación de emergencia”.
La orden de emergencia de DeSantis se remonta a principios de 2023, pero desde entonces la ha extendido varias veces para enfrentar los retos de la inmigración. La medida le otorga una autoridad especial para tomar acciones como confiscar terrenos.
Las carpas estarán climatizadas, han adelantado las autoridades, para combatir el calor y los mosquitos. La cárcel será como un bastión inexpugnable al natural, rodeado de caimanes y serpientes pitones.
Desde la pista se podrán efectuar directamente los vuelos de deportación de ICE con destino a diferentes puntos del orbe.
Alligator Alcatraz: the one-stop shop to carry out President Trump’s mass deportation agenda. pic.twitter.com/96um2IXE7U
— Attorney General James Uthmeier (@AGJamesUthmeier) June 19, 2025
“Una forma eficiente y de bajo costo para poder realizar la mayor campaña de deportaciones en la historia de Estados Unidos”, dijo la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt.
Así y todo, el costo anual de la instalación se elevará a unos $450 millones de dólares, tomados de las arcas del contribuyente. Tendrá capacidad para unos 5,000 detenidos y cada uno de ellos costará $245 dólares diarios.
El lugar es todo un ícono de la colaboración de Florida con las políticas antiinmigrante de la administración Trump. Hay otro proyecto a punto de cristalizar en Camp Blanding, una base militar cerca de Jacksonville, al norte del Estado. En eso, el Estado del Sol va a la vanguardia, con amplios planes de cooperación establecidos entre los cuerpos policiales y patrulleros estatales con las agencias federales, y una Ley de Inmigración de Florida que está temporalmente anulada, aunque la orden judicial fue desoída por el fiscal Uthmeier y le valió ser declarado en desacato.
En una publicación en X, la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, consideró que Alligator Alcatraz le daría a a la administración «la capacidad de encarcelar a algunos de los peores criminales que entraron a nuestro país durante la administración anterior”.
Alligator Alcatraz, and other facilities like it, will give us the capability to lock up some of the worst scumbags who entered our country under the previous administration.
— Secretary Kristi Noem (@Sec_Noem) June 28, 2025
I will continue to stand alongside our officers as they protect and defend our homeland.
Make America… pic.twitter.com/m5jWyt49v7
DeSantis saludó ya la apertura del sitio. Aseguró que la cárcel tendrá cero impacto para el ecosistema y que los desechos generados por la instalación serán transportados fuera de allí. Y si viene un huracán, el gobernador asegura que todo está previsto y que no habrá afectaciones para los detenidos.
“Ellos tienen planes y contingencias para todo eso”, dijo DeSantis a los periodistas.
Alcatraz de los Caimanes abrirá sus puertas en un momento particularmente tenso en el panorama migratorio nacional y en Florida. Este lunes, el Departamento de Aduanas y Control de Aduanas (ICE) confirmó la muerte del cubano Isidro Pérez, de 75 años, después de sufrir un ataque cardíaco mientras estaba en custodia en el Centro de Detención de Krome, en Miami-Dade.
BREAKING: In a shocking moment, border czar Tom Homan learns that a Cuban national who had been in America 60 years died in ICE custody, and his heartless response was "People die in ICE custody." The cruelty is the point.
— Really American 🇺🇸 (@ReallyAmerican1) June 30, 2025
It doesn't make America safe.pic.twitter.com/fe3NHMFsW3
Pérez se quejó con sus familiares de estar durmiendo en el suelo, sin las condiciones apropiadas para sus padecimientos crónicos. Vivía en Key Largo y había llegado a Estados Unidos siendo un adolescente, hace 59 años. Es la quinta persona fallecida en custodia de ICE en Florida este año y la tercera que se reporta en Krome.
En última instancia, las autoridades le han restado importancia al suceso mortuorio de Pérez.
“La gente muere bajo custodia de ICE”, dijo con inocultable indiferencia el zar de las deportaciones, Tom Homan, interrogado este lunes sobre el caso. “La gente muere en las cárceles del condado y en las prisiones estatales”.

Aun sin inaugurarse, Alcatraz de los Caimanes ya ha sido blanco de protestas de ambientalistas, defensores de los derechos humanos y residentes del Estado. Las tribus indígenas también se han movilizado para evitar que se ocupe una zona que es tradicionalmente un espacio para sus invocaciones y ritos.
El sábado, una demanda contra las autoridades estatales y el condado Miami-Dade escaló hasta un tribunal federal de Florida, impulsada por activistas ambientalistas. Los demandantes reclaman detener la construcción del centro hasta que no haya una rigurosa investigación del impacto ambiental en apego a las leyes vigentes, y también cuestionan que el proyecto constructivo fue emprendido sin consulta pública.
Sin embargo, Alcatraz de los Caimanes ha suscitado notables iniciativas comerciales en el Partido Republicano de Florida, que ha puesto a la venta gorras, camisetas y termos alusivos a la instalación. No parece una opción creíble, sobre todo en una comunidad mayoreada por inmigrantes, pero sí lo es.
Este martes se esperan también protestas. El Consejo Demócrata Hispano de Miami-Dade circulará una valla publicitaria en un camión móvil, calificando de TRAIDORES a Trump y el secretario de Estado, Marco Rubio, junto a los tres congresistas cubanoamericanos del sur de Florida: María Elvira Salazar, Carlos Giménez y Mario Díaz-Balart.
El camión móvil circulará por el Tamiami Trail, en una zona de acceso público que rodea el campo de detención, desde las 10 am.

“Trump y DeSantis están encarcelando a inmigrantes en condiciones inhumanas sin siquiera garantizarles el debido proceso. Un campo de detención sin el debido proceso es un campo de concentración. No aceptaremos un campo de concentración en nuestra comunidad”, declaró Abel S. Delgado, presidente del Concejo Demócrata Hispano de Miami-Dade.
La Guardia Nacional de Florida desplegará hasta 100 soldados desde este martes con la misión de apoyar la seguridad y asistir al personal operativo del centro.
«Están encerrando a la gente en un pantano en condiciones de calor extremo sin un plan claro de condiciones humanas», dijo Shevrin Jones, senador estatal de Florida, durante un encuentro con periodistas. “Están haciendo un espectáculo del sufrimiento”.