Cuba campeón de la IV Serie Mundial de Boxeo en apretado final

DespaigneAIBA

El subcampeón mundial Arisnoidys Despaine definió la pelea que dió a Cubael título de la IV Serie Mundial de Boxeo. Foto: AIBA

Por Adrián Romero

LA HABANA.- Los Domadores de Cuba se impusieron a sus rivales del Bakú Fires de Azerbaiján en en la finalísima de la IV Serie Mundial de Boxeo (WSB) disputada este sábado en los predios azeríes, y se llevaron el cetro del orbe. A pesar de pelear en escenario enemigo y tener que sobreponerse al favoritismo de los jueces por los pugilistas locales.

Tanto pesó la balanza tendenciosa de los jueces en la cartelera final, que el trofeo de campeón tuvo que decidirse una pelea extra de los 69 kilogramos, como estaba previsto para caso de empate. Llegado ese punto, fue imposible quitarle la pelea al sucampeón mundial Arisnoidys Despaine, que maniató a su contrincante Yauheni Ramashkevich por 3-0 (49-46, 49-46 y 49-46).

El triunfo del santiaguero puso finalmente el marcador 6×5 y decretó la victoria del debutante Cuba en la WSB, contra todos los pronósticos de precompetencia.

Después de una primera cartelera del viernes, con decisiones acertadas y limpias, fue insólito lo sucedido anoche en el Complejo Olímpico Deportivo Sarhadchi de Bakú.

Con un pie delante

Los cubanos marchaban delante 3-2 cuando se inició la jornada final.

En los 52 kilogramos, Gerardo Cervantes comenzó el cartel cayendo con un rotundo 3-0 ante Elvin Mamishzada, un peleador experimentado que lo superó en todas las distancias sobre el cuadrilátero. Nada que sorprendiera a los técnicos cubanos, conocedores de Mamishzada y de su clase internacional.

Contrario a lo que se esperaba, el estelar Roniel Iglesias (69 kg) no estuvo en su mejor noche, lento y fuera de distancia. Pero Roniel es mucho Roniel y se las agenció para derrotar a Mahamed Nurudzinau por 3-0 (49-46, 49-46, 48-47) y terminar invicto el torneo.

Con el fallo favorable a Roniel, la pizarra marcó de nuevo la delantera de Cuba por 4-3.

Entonces subió el doble campeón mundial Lázaro Alvarez (60 kg) para enfrentar a un ex titular del orbe que nunca resulta hueso fácil, mucho menos en su casa: Albert Selimov. Creo que Alvarez pegó los mejores golpes, pero los jueces no lo vieron así y el cubano perdió una pelea controversial por 2-1 (47-48, 49-46, 47-48).

Un veredicto descarado

Y después vino el fallo más descarado de la noche, cuando el supercompleto José Ángel Larduet fue despojado de un triunfo evidente con un veredicto de 2-1 que favoreció  al mastodonte Arslanbek Makhmudov. Nada hizo Makhmudov para merecer el triunfo, pero recordemos que se peleaba en Bakú y las cuentas de los anfitriones estaban claras en que sería mucho más difícil despojar al próximo cubano.

Quedaba una pelea oficial en el programa y los Domadores perdían 5-4. Tocó el turno al doble campeón mundial de los 81 kilogramos, el camagüeyano Julio César La Cruz, frente a Mikhail Dauhaliavets.

La Cruz no permitió que hubiera dudas y doblegó a Dauhaliavets con una lección de buen boxeo, mezcla de genialidad y destreza ofensiva. No hubo más remedio que votar 3-0 (50-45, 50-45, 50-45) y apelar entonces a la “muerte súbita” de la pelea reservada en los 69 kilogramos.

Despaigne no se amilanó y pareció sordo ante los gritos del público, El santiaguero mantuvo la ecuanimidad y el control del combate hasta las postrimerías, cuando apretó el paso y le propido una verdadera andanada a Yauheni Ramashkevich para inclinar el veredicto 3-0, con tres idénticas votaciones de 49-46.

Hora de cobrar… los dólares

Y así los Domadores de Cuba se alzaban con la corona de la WSB.

Buen momento para el boxeo cubano -¿semiprofesional o profesional?- y excelente labor la del equipo técnico para sortear todos los imprevistos durante la competencia, incluyendo la decisión de que la final fuera en Bakú.

Los Domadores de Cuba dominaron la competencia en su grupo clasificatorio de principio a fin, y aplastaron en los play offs a las escuadras de Estados Unidos y Rusia. Aunque puede cuestionarse el desnivel de algunas escuadras participantes, lo cierto es que el pugilismo cubano demostró su arraigo y vitalidad en momentos en que otros deportes atraviesan por una franca etapa de desmerengamiento en la isla.

El balance final fue de 63 peleas ganadas y solo 18 derrotas. Espero que puedan cobrar pronto sus premios en metálico y disfrutar por primera vez la retribución monetaria que los púgiles cubanos merecen desde hace largo tiempo.

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