Gretchen Galindo: La elegante locutora del Noticiero

Esta entrevista inédita con la popular locutora, fallecida en Miami a los 76 años, forma parte del proyecto Diáspora Radio, un libro del periodista Álvaro de Álvarez que rescata la memoria de comunicadores de la radio y televisión cubanas, cercenados por la censura gubernamental.

Gretchen Galindo: La elegante locutora del Noticiero
Gretchen Galindo (1947-2023), la recordada locutora del Noticiero Nacional de Televisón en Cuba. Foto: @Gretchen Galindo.

Por Álvaro de Álvarez*

Buenas noches, gracias por tus palabras. Me has emocionado. Ante todo, quiero agradecerte el honor de que me incluyeras en este proyecto tan hermoso y necesario, que va a quedar para la historia. Es una labor muy linda que estás haciendo, muy importante. Agradecida” —me dijo Gretchen Galindo, apenas apareció en la pantalla del Facebook Live, tras presentarla como un referente de la locución cubana; a pesar de que su nombre haya desaparecido de los créditos en los programas de radio y televisión de Cuba, ella ha seguido en la memoria afectiva de varias generaciones.

Pero lo cierto es que me costó que la presentadora por tantos años del Noticiero Nacional de  Televisión en su emisión estelar, radicada en Miami, aceptara esta entrevista. Al final de la transmisión, visiblemente emocionada confesaría: “Muchas gracias, Álvaro, por esta oportunidad que por poco me la pierdo, porque te dije un montón de veces que no. Es que ya no hago entrevistas, ya no voy a programas, ¡no, ya lo di todo!; pero esta entrevista te la agradezco mucho. Me ha traído recuerdos muy lindos, me ha emocionado mucho. He vuelto a sentir el calor de mi pueblo, mi gente; y estoy muy agradecida”.

La entrevista con Galindo tuvo lugar dentro del contexto del proyecto #DiásporaRadio, una serie de conversaciones con comunicadores de la radio y televisión, cercenados de los medios estatales cubanos como parte de la estrategia histórica de limpieza de la desafección liderada por el “Departamento Ideológico” o “Departamento de Marketing” de Fidel Castro y su Revolución Cubana. Tuvo lugar, a través de Facebook Live, el 14 de enero de 2021, dos años y medio antes, de que la “la locutora del Noticiero” falleciera en Miami, su hogar durante las últimas tres décadas. Después de aceptar nuestro encuentro, la única condición que puso fue no hablar de su larga lucha contra el cáncer, una enfermedad que resurgía nuevamente y la tenía nuevamente luchando por vivir.

En varios momentos de nuestra conversación, Gretchen se emocionó. Quizá el primero fue cuando le aseguré que, a pesar de que han pasado años y décadas, la gente no la olvida.

¿Por qué crees que ha ocurrido? -le pregunté. Generó una pausa, suspiró como tomando los quilates de la respuesta que se debía, se llevó la mano al pecho y comenzó diciendo que “recuerdo que en Cuba mucha gente me decía: Yo sigo el Noticiero por verla a Usted. A mí no me importa lo que diga. Es que Usted me da paz, me hace sentir tan bien. Hasta muchos niños eran mis seguidores de algo tan árido como el noticiero de la televisión nacional, a las ocho de la noche,  que fue lo que estuve haciendo en los últimos años en el país. Tú proyectas lo que eres cuando estás frente a una cámara. Creo que brindé mucho amor, mucha autenticidad, además de mucha paz y ecuanimidad. Eran características mías que el pueblo recibió. Lo más importante que he logrado en mi carrera, la cual adoro, ha sido justamente el cariño del pueblo, que lo  sentí profundamente en Cuba. Pero en Miami lo sigo sintiendo casi que a diario. Es algo muy hermoso”.

Después, quise saber cómo había recibido el cariño de los cubanos en esa casa definitiva que fue Miami.

“Lo sigo sintiendo casi que a diario. Es algo muy hermoso. Muy bello. Llevo casi 30 años en Miami, y me siguen identificando y recordando. A veces estoy cerca de alguien, y cuando hablo, inmediatamente esa persona me reconoce y me nombra. Claro, hice mucho radio y televisión en Cuba, y mi voz se ha quedado en el recuerdo de muchas personas de cualquier edad. Cuando me identifican, recibo tantas demostraciones de cariño, respeto, admiración que me emocionan mucho. Recuerdo a un joven que me abrazó y me dijo: Cuando Usted se fue, yo sentí un vacío tan grande. Y me dije, si esta mujer se fue, yo me tengo que ir también”.

A pesar del reconocimiento y el cariño que Gretchen recibió sostenidamente en el tiempo, nunca se creyó una diva, aunque “justo aquí, donde he recibido tantas expresiones de cariño y de admiración, me di cuenta de hasta dónde yo había logrado profundizar en el público. No tenía la dimensión de todo lo que yo hacía y la aceptación del público, hasta que dejé de hacerlo y vine para acá. Entonces, empecé a recibir toda esa  retroalimentación. Y me di cuenta de lo que había obtenido” —dice y bromea con que “incluso, me enteré de gente que estaba enamorada de mí, y yo no lo sabía”.

¡Usted hizo muchas cosas en el mundo de la comunicación, pero todos la recuerdan como la lectora de noticias del Noticiero Nacional de la Televisión en Cuba!

Figúrate, el programa salía en cadena por los dos canales de la televisión, diariamente a las ocho de la noche. Por ende, o me veían o no veían nada.

¿Cómo llega a ese rol, que es la meta para muchos locutores cubanos?

Era una posición más dada a ser desempeñada por un militante del Partido Comunista. Nunca milité en ninguna organización política. No fui de la Juventud, ni del Partido. Siempre logré evadir esas cosas, porque a pesar de que aceptaba el proceso, sentía la militancia como una responsabilidad muy pesada. 

Quisiera pensar que me otorgaron ese puesto clave en el noticiero de televisión simplemente por calidad profesional. Y eso me llena de orgullo.

¿Se acuerda de su primera vez conduciendo el Noticiero Nacional de  Televisión?

Me acuerdo perfectamente. Para mí fue una situación de mucha tensión. Compartí la emisión con Manolo Ortega, quien fue muy amable conmigo, me recibió muy bonito, me ayudó mucho y  al terminar el programa me dio la bienvenida. Manolo Ortega era el mejor en noticias de todos los tiempos.

¿A quiénes otros colegas locutores masculinos recuerda por la calidad humana y profesional?

En primer lugar, Manolo Ortega, sin dudas. Pero podría añadir a Carlos Massola, Edel Morales, José Antonio Nápoles, Ramón Fraga y Máximo Velázquez.

No había mujeres dando noticia anteriormente. Estuve entre las pioneras brindando noticias en radio y televisión. Entonces, el Noticiero empieza a poner dos hombres y una mujer en la lectura de noticias. A mí me daban para leer un pedacito, quizás la noticia menos importante. Y siempre me tocaba la información de cuántos litros de leche había dado la famosa vaca Ubre Blanca.

Cuando Gretchen menciona al célebre animal evoco aquellas imágenes de mi infancia donde “la vaca” era parte de las conversaciones y hasta del humor de nuestros barrios y campos. La locutora, con las noticias en televisión, y Fidel Castro, con sus discursos, contribuyeron a que el animal siguiera vivo, aún después de muerto, en la memoria y el habla popular de los cubanos. Las esperanzas para mantener la distribución de leche a los niños habían sido depositadas en un único ejemplar. No es difícil, por tanto, entender nuestra debacle económica. Esta referencia es una metáfora de cómo soñamos lo imposible… ¡o nos hicieron soñar! Aunque Galindo se sintiera incómoda leyendo la misma “letanía”, en los campos de Cuba la gente que tenía ganado vivía pendiente de los litros diarios de leche que daba Ubre Blanca. Mi padrastro Rubén que, a diario maldecía su suerte campesina, aspiraba a que algunas de sus vacas le dieran un premio de tal magnitud.

El famoso ejemplar era un cruce entre un toro Holstein y una vaca cebú, criada en la Isla de la Juventud. En 1981, con nueve años de edad, la vaca produjo más de 109 litros de leche, lo cual fue registrado en el Libro de Récords Guinness. En sólo un año, el animal dio más de 24 mil 268 litros.

La vaca enfermó de cáncer en 1983. Hasta 1985 estuvo en el Centro Nacional de Salud Agropecuaria (Censa) en la localidad de San José de las Lajas, a 23 kilómetros al Sur de la capital cubana, y permanece en esa institución, disecada dentro de una urna de cristal. Una estatua de mármol con la figura de la famosa bovina se erigió en la localidad de La Victoria, Isla de la Juventud, donde nació y creció. En 2002, el Gobierno cubano anunció clonar a Ubre Blanca, pero sin resultados hasta el momento.

En el documental La Vaca de Mármol (2013), del cineasta cubano Enrique Colina, se dice que las noticias de los litros de leche se reportaban en los noticieros y los diarios locales como si se tratara del clima o de los resultados deportivos. “Estamos hecho mierda, la vaca y todo mundo”, testimonió el cuidador.

Gretchen también se había hartado de la vaca. “Eso era por el año 1982. Eso era todas las noches, hasta que un día voy a ver al director para decirle que me quitara ese tipo de noticias, porque ya en la calle me estaban diciendo “la vaquita del noticiero”. Así empezó a crecer mi rol en el programa, hasta que se quedó el formato de dos locutores: hombre-mujer”, me contó.

Salir de Cuba

Gretchen salió de Cuba en 1994. Recuerdo lo duro y severo de la crisis económica que vivíamos. Era el pico de lo que se llamó “Período Especial en tiempos de paz”. Fue el año en que los cubanos protagonizaron otro éxodo migratorio desde las costas del país y desde el mismísimo Malecón de La Habana. Se calcula que en ese periodo más de 35 mil cubanos arriesgaron su vida en el mar para cumplir su sueño de llegar a Estados Unidos y transformar su proyecto de vida.

¿Por qué decide abandonar el país?

La decisión era algo que fui procesando durante varios años. En 1994 fue cuando  tuve la oportunidad, porque salir de Cuba no era tan fácil. Y decidí marcharme por muchas razones.

Al inicio de la Revolución yo era una niña de 12 años. Sin embargo, percibía que la inmensa mayoría del pueblo estaba a favor del nuevo proceso. Aquello fue muy hermoso. Fue un llamado a los más grandes valores humanos. Parecía que eso iba a ser lo mejor para Cuba y el resto de la humanidad. Y de tal modo, todos nos juntamos en torno a aquel sentimiento. Pero lo bello se fue desboronando.

Yo te puedo decir que yo amé a Fidel Castro, como figura. Era un ideal en aquellos momentos. Pero ocurrió, como pasa en muchos matrimonios, que uno está enamorado, ama a la persona y luego empieza a verle defectos, pero los justificas, porque precisamente estás enamorado. Sin embargo, cuando esos defectos continúan y se agrandan, entonces llega la decepción, y luego no queda más que el rompimiento, el divorcio. Yo estaba ya “divorciada” hacía unos cuantos años antes de mi partida.

¿Cuán difícil fue tomar la decisión?

Tuve temor y dudas, por supuesto. Cuando cayó el campo socialista reafirmé  la idea que ya tenía, de que la Revolución era un callejón sin salida. O sea, era un total fracaso, y no habría posibilidad de progreso para nuestro pueblo. Entonces, tenía dos caminos: uno era decir abiertamente lo que pensaba y terminar en Villa Marista, la sede nacional del Departamento de Seguridad del Estado. El otro era marcharme.

Y  escogí el camino de irme, por mis hijos. Si hubiera estado sola, me hubiera quedado, y hoy estuviera en la disidencia, presa o muerta. Salí con mi hijo, con un subterfugio de que él fue por un lado y yo por otro, y nos movimos así  para no llamar la atención. En mi caso, salí por un supuesto viaje de 15 días con la compañía italiana Ventanas, con la cual yo trabajaba en desfiles de modas. Me ayudaron muchísimo. Incluso esa empresa corrió con los gastos del pasaje.

¿Recuerda alguna noticia que la haya contrariado mucho?

En realidad muchas noticias, como la constante información acerca de sobrecumplimientos en cualquier cosa. Una vez fui a un puesto de viandas que había cerca de la casa, y alguien me dijo para qué yo iba, si yo tenía de todo en el Noticiero. Y se me ocurrió decirle que eso eran imágenes de archivo viejísimas.

En otra ocasión, salía del ICRT, y pasó un carro a mi lado, y del auto alguien me gritó: ¡Mentirosa! No hice caso, seguí caminando. Pero el carro tuvo que detenerse por la luz roja de un semáforo cercano. Y ahí fue cuando aproveché para acercarme lo más rápido posible, me asomé y les dije: “¡Yo no soy una mentirosa! ¿Por qué no le dicen ese mismo calificativo a quién se lo deben decir?”

Por esas cosas, y en la medida que me convertía cada vez más escéptica con el estado del país, el Noticiero se me hizo muy difícil. Como comunicadora, yo necesitaba decir de verdad de lo que pensaba y sentía. Yo me sentía muy mal en medio de una situación nacional muy complicada.

 ¿Entonces sintió que su credibilidad como comunicadora estaba mermando?

Claro, me dolía la pérdida de credibilidad. Por eso, agradezco mucho más el cariño del pueblo de aquí y de allá. Una vez, regresé a Cuba y estuve colmada de atenciones y cariño a donde quiera que fui desde el mismo momento que arribé al aeropuerto.

Un noticiero es algo árido, donde es más difícil de lograr la comunicación agradable con el público. Yo trataba de buscar las ocasiones para lograrlo, y entonces poder sonreír y expresarme. Y así, aún con la aridez temática en aquellos programas informativos, logré la simpatía del público.

Yo creo que eso fue el resultado de que nunca fui una locutora de barricada, como lo es hoy día Rafael Serrano. Yo daba las noticias profesionalmente hablando. No era exaltada.

Recuerdo que todos los locutores se despedían diciendo: “Que tengan una noche feliz”. A mí se me ocurrió decir: “Que la pasen bien”, como tratando de expresar, que cada uno resolviera como pudiera. Y un día me quedé mirando a los camarógrafos, al coordinador y al resto del personal del piso, y entonces completé la frase: “Que la pasen bien, y nosotros también”. Y eso se quedó tan impregnado en la gente, que hasta en Miami hay quienes me vocean el saludo.

Rafael Serrano no era tan de barricada. Algunos quizás se han sentido comprometidos por ocupar esa posición en el Noticiero de Televisión. Yo nunca me dejé llevar por eso. Si alguien del equipo me notaba alguna expresión de disgusto por alguna noticia, venían enseguida a indagar qué me pasaba, y yo sorteaba la situación con la excusa de que estaba sufriendo un fuerte dolor de cabeza.

No podía más. Pero tampoco podía decir que no quería seguir haciendo el Noticiero, para evitar las indagaciones y las sospechas.

Tal vez el público me recuerde un poco más, por mi estilo de leer las noticias. En aquellos momentos no teníamos teleprompter. El método de lectura era subir y bajar la cabeza. Entonces, yo trataba de adentrarme en el contenido para poder memorizar gran parte de la información, y así sostener la mirada en cámara por más tiempo. Que recuerde, nunca me equivoqué.

¿Quién es Gretchen Galindo?

Poco antes de la conversación pactada, su hija Yossie Galindo escribió de su madre: “Ella es divertida, sencilla, bella, talentosa, positiva. Su alegría contagia y su personalidad cautiva. Es única, y es mi madre!”. Leo esta descripción, Gretchen escucha, sonríe y se lleva las dos manos al pecho.

Esto es lo que piensa su hija, pero ¿quién es y cómo es Gretchen Galindo, según Gretchen Galindo?

Alguien siempre positiva. Una mezcla entre sensible y amorosa, con otro poco de luchadora y optimista. Soy alegre, siempre positiva y “jodedora”.

Gretchen Galindo junto a su hija Yossie Galindo. Foto: Facebook.

¿Y quién es Yossie Galindo, según Gretchen Galindo?

Mi vida toda. Mis hijos, incluyendo a mi nieta, son mi razón de vivir. Y me siento bendecida, porque estoy muy orgullosa de ellos. Pero Yossie está haciendo un trabajo profesional muy lindo. Creo que también ha logrado el cariño del público,  y eso es lo que da la medida de su calidad. Uno proyecta lo que es aunque no quiera. Yossie es muy noble, dulce y entregada. Ayuda a todo el mundo. Es impetuosa, delicada y luchadora.

Ambos son más o menos como su abuela y como su madre.  Yossie ha seguido mis pasos. Los inicios de ella y los míos fueron muy parecidos. He tratado de ayudarla en todo lo que he podido. En sus comienzos, la aconsejé mucho y no fui consentidora. Fui fuerte con ella. Y hoy sé que es querida y respetada por esta comunidad, justamente por todo el trabajo que ya lleva años haciendo. Estoy muy orgullosa de ella.

¿Usted influyó en Yossie, como su mamá en su interés por la cultura y el arte?

Tuve una infancia bellísima con unos padres maravillosos, a quienes les debo todo lo que soy. Mi madre era una mujer muy bella, con mucha clase y sensibilidad. Llegó a estar entre las primeras violinistas  de la Orquesta Sinfónica Nacional. Se dedicó a criar a sus tres hijas. Y cuando ya nosotros despuntábamos como adolescentes, ella consideró que su labor básica estaba hecha. Retomó su violín, y estuvo 30 años tocando en la Sinfónica.

¿Nació usted en La Habana?

Soy habanera de pura cepa, en lo más intrincado de El Vedado. Adoro mi terruño. Mi terruño es mi país. Yo vivía en la Avenida 15 entre 8 y 10. A una cuadra de mi casa todavía está el parque donde justamente se encuentra ahora la estatua de John Lennon, sentada en un banco. En ese parque aprendí a patinar, a montar bicicleta. Ahí tuve mis primeros amores juveniles. Mis dos hijos también se criaron ahí, porque ese era el lugar de la familia. Mi infancia fue muy linda. Disfruté mucho de La Habana. Era una ciudad maravillosa, muy bella, muy sensual.

¿Tuvo muchos amores Gretchen Galindo?

Yo he sido una mujer enamorada y correspondida. Estuve casada dos veces. Me divorcié del padre de mis hijos y después tuve mi gran amor, que lamentablemente falleció después de 10 años divinos de matrimonio. Lo cierto es que después que mi esposo falleció, he tenido amoríos, pero nunca pudieron superar la relación con aquel hombre, que murió en 1985, y todavía hoy en día sigo soñándolo. 

La joven Gretchen siempre supo lo que quería hacer en la vida: “una comunicadora y una actriz”. Al menos lo primero lo pudo lograr, saboreando el sabor del éxito. “Con 12 ó 13 años, mi mayor entretenimiento era la revista Bohemia. Me ponía a ver los comerciales que venían ahí. Luego, me paraba frente a un espejo a hacer los comerciales, como si fuera la locutora. De tal modo, muchas veces imité frente al espejo a Consuelito Vidal —a quien adoraba— y el modo con que ella anunciaba el jabón de lavar Rina. 

¿Pero sus inicios laborales no fueron como locutora?

Luego de la Campaña de Alfabetización, donde participé, en la colonia de un central azucarero en Camagüey, matriculé en la escuela de arte, estudiando teatro por dos años. Me casé, tuve un hijo. Posteriormente empecé a trabajar como secretaria en el Ministerio de la Industria Alimentaria, oficio que había estudiado antes de la Revolución, y en la Cámara de Comercio de Cuba. Estando ahí, salió una convocatoria para quienes quisieran ser locutores de radio y televisión. Por supuesto, que no dejé pasar esa oportunidad. Y así comenzó mi vida como locutora.

¡Pero entiendo que por poco no puede evaluarse, y es Eduardo Rosillo quien la salva!

Sí, Eduardo Rosillo, el mítico locutor de todos los tiempos en Cuba.Cuando hacen la convocatoria, me enfermé. Tenía las cuerdas vocales malísimas, apenas podía hablar. Cuando estuve bien y traté de incorporarme al grupo, la señora de Capacitación me dijo que ya se había cerrado el curso. Y yo insistía, pero la señora siguió negándome la entrada. Y entonces le dije: “Bueno, está bien, ¡pero sepan que se van a perder tremenda locutora!”. Yo estaba tan convencida de lo que yo quería. Sabía que la locución era lo mío.

Y cuando le di la espalda para irme, parece que mis palabras y cómo me expresé, conmocionaron a esa persona. Entonces, me dijo que me esperara, y llamó a Rosillo para que me evaluara. Rosillo me examinó, y cuando terminamos, para mi satisfacción, el propio Rosillo le dijo a la misma señora: “Esta muchacha ya es locutora”. Así empezó mi trayectoria.

He sido muy feliz en mi carrera, a pesar de las limitaciones que sabemos. Y me siento bendecida y realizada como mujer, madre y profesional. Creo que no me ha ido tan mal. Y en el exilio tampoco.

Una locutora que lo hizo todo

Gretchen es una locutora que hizo de todo en Cuba: espectáculos musicales y teatrales, pasarelas, eventos comerciales, cine, radio y televisión.

Converso con ella acerca de la locución cubana y sus referentes. Me dice que “Cuba era una plataforma para artistas de todo el mundo y también para locutores. Cuba ha tenido una larga tradición de profesionales como Germán Pinelli, Consuelito Vidal, Cepero Brito y muchos otros”.

A pesar de haberse formado bajo el alero de la llamada “vieja escuela”, reflexionamos acerca de cómo ha mutado el rol del locutor o lector de noticias en los medios de comunicación de gran parte del mundo, donde los lectores de noticias llegan al set después de habérselos ganado en terreno y como reporteros. Y se muestra totalmente aperturista a las actuales tendencias: “Los tiempos cambian para todo y hay otras formas que le dan otras dimensiones a lo que es la Comunicación. Creo que no está mal una dimensión más amplia de la locución. Yo también hacía algunos reportajes en los noticieros, además de ser rostro ancla, como se dice hoy en el argot televisivo internacional”.

¿Dónde comienza a trabajar como locutora?

Empecé oficialmente en Radio Enciclopedia Popular.  En aquella  época la música que se transmitía era reproduciendo discos negros, los llamados “long play”.  En cabina solo estábamos quien operara el control de audio y la locutora del turno. Trabajaba de madrugada, y recuerdo que en una ocasión me quedé dormida, y la muchacha de los controles también. A los 15 minutos nos despertamos y del tocadiscos solo estaba reproduciendo los chasquidos característicos cuando la aguja llegaba al final de los discos.

Radio Enciclopedia fue una emisora muy linda. Se caracterizó por solo tener voces femeninas.

¿Y cómo llegó al mundo de la noticia?

De radio Enciclopedia, me pidieron que pasara a Radio Reloj. Mi plan no era meterme en el tema de las noticias. No obstante, estuve en Radio Reloj alrededor de cinco años. Y yo le aconsejaría a cualquier locutor cubano que no deje de pasar por Radio Reloj, porque es tremenda escuela.

Pero igualmente advierto no permanecer por mucho tiempo, porque la emisora envicia. Hay que hacer lo mismo diariamente, y entonces el profesional de la locución no se desarrolla en otras cosas. Quien haya incursionado en la radio puede llegar a ser un buen comunicador. La radio te da mucha experiencia.

¿Qué recuerda de Radio Reloj?

En aquel entonces, el reloj de cabina era uno normal, colgado en la pared, que iba marcando los segundos. Las hojas de las noticias se dividían en cuatro, correspondientes a 15 segundos. Quien daba la hora pasaba más trabajo, porque debía llevar el ritmo para que la lectura de la noticia finalizara justo antes de la señal sonora de cada minuto. Un turno de trabajo lo conformaban tres locutores que se iban alternando. Se trabajaba cuatro horas, y cada media hora salía uno de los locutores a descansar.

¿Recuerda algún accidente que le haya ocurrido en Radio Reloj? 

No nos alcanzaría el tiempo para hablar de las anécdotas de Radio Reloj. Recuerdo a un locutor que llegó a cubrir su turno de trabajo, y me dijo que antes iba a descansar un poco en el sofá que había afuera de la cabina; que le avisara cuando le tocara entrar. En realidad el hombre estaba un poco borrachito. Un rato después lo desperté, y todavía medio dormido, el hombre fue para la cabina, y comenzó a leer: “Hoy es 7 de septiembre. Y de pronto expresó: “¡Coño, si hoy es mi cumpleaños! Bueno, fue la última vez que aquel individuo habló por Radio Reloj. Lo botaron.

Fue fundadora de Radio Taíno…

Era un proyecto muy hermoso, muy interesante, con propuestas muy culturales dirigidas mayormente al turismo; de ahí su primer slogan: “La Tur emisora de Cuba”. En Radio Taíno tenía un programa que se llamaba “89 Minutos”, donde hacía mayormente entrevistas de índole cultural. Era un espacio muy coloquial. Me encanta el estilo coloquial.

Superstar, bella, talentosa, imperdible, ilustre, querida, excelente, ídola, maravillosa y grande entre las grandes fueron varios de los adjetivos que figuras actuales de la radio y televisión cubanas e intelectuales que la conocieron, dejaron sus escritos como parte de la publicación donde a la vez confirmaban haber presenciado su entrevista. Muchos la elogiaron como la profesional que marcaría una época en las telenoticias en Cuba, pero también recordaron su trabajo en la radio.

Durante una década, hasta el momento de irse del país, estuvo al aire en Radio Rebelde con un programa que quedó en el recuerdo de los años 80 y 90. La misma excelente locutora cubana, Betsy Acosta, escribió en la red social: “¡Nadie como ella decía la noticia! Pero la recuerdo en un programa de radio, se llamaba Siguiendo la aguja... Será un regalo de año nuevo” —dijo aludiendo a que Gretchen sería la primera entrevistada del proyecto Diáspora Radio iniciando 2021.

¿De qué se trataba Siguiendo la aguja?

La intención del espacio, y se logró durante casi 10 años, era darle cabida a los jóvenes creadores que iban surgiendo. Ahí tuvimos ocasión de conversar con gente que empezaba como, por ejemplo, el trovador Carlos Varela y el cantante Jorge Luis Rojas, más conocido como “Rojitas”. El propósito del programa era seguir todo lo que iba surgiendo dentro del mundo musical en Cuba. Se hacía grabado, pero yo les advertía a los invitados que la entrevista sería como si fuera en vivo. De modo que lo que se dijera, dicho estaba.

Su creador y director fue Ismael Rensoli, entrañable amigo, a quien  quiero con el alma, pues fueron muchos años juntos. Nos entendimos perfectamente. Hasta el nombre del programa era sugerente. Inmediatamente de los bloques de entrevistas, se pasaba a los temas musicales del entrevistado, y lo primero que se oía era el efecto de sonido de ese “siseo” cuando se reproducían aquellos discos de vinilo

Entonces, prefirió los programas  en vivo a los grabados…

A mí me gusta trabajar en vivo. Incluso, en un tiempo trataron de grabar el Noticiero de Televisión, y no resultó. Claro, en vivo era más riesgoso, por cualquier fallo que ocurriera, pero daba más adrenalina también. Estoy acostumbrada a trabajar con estrés. No me asusta para nada.

A la integralidad de Gretchen, con una voz atractiva y diferenciada, se sumó su condición bilingüe, lo que la hizo ser muy solicitada para cumplir roles en diferentes estudios y escenarios. Fue así que no solo fue tentada por la televisión nacional. Las noticias del entonces Canal del Sol, señal para las instalaciones turísticas del país, y Cubavisión Internacional tuvieron en ella su carta más fuerte. “En el Canal del Sol realizaba un noticiero en inglés, que después lo hizo Miosotis Parapar, una estrella naciente por entonces en los medios y con buen dominio del idioma. También hice el espacio World Report, de tres minutos con noticias de Cuba para el canal de noticias CNN, de Estados Unidos”.

¿Cómo llegó a dominar tan bien el inglés?

Estudié en una escuela estadounidense antes del triunfo de la Revolución, desde kindergarten hasta los 13 años. Es decir, hice mi primaria y secundaria en esa escuela donde la mayoría de las asignaturas era impartida en inglés. Solo teníamos dos horas de clases en español, con todas aquellas cosas de gramática, de las cuales me precio de haber sido una alumna aplicada.

Gracias al inglés le fue muy útil también fuera del ámbito de los medios tradicionales…

Sí, incursioné en el mundo de las modas. Estuve trabajando en La Maison, que era un lugar muy bello. La última vez que estuve en Cuba estaba todo destruido. Yo presentaba los textiles e iba narrando en inglés y en español. Además, jugábamos con el público.

Colaboré con la compañía de modas italiana Ventanas, la empresa española Juanita Mateo, especializada en cosméticos y con la cantante italiana Lucia Altieri.

Varios espectáculos musicales y teatrales de la Cuba de los 80 también contaron con la animación de Gretchen. Le pregunto si recuerda alguno en especial y rápidamente responde: “Hay dos recuerdos especiales para mí. Uno el Concurso Adolfo Guzmán (no recuerdo ahora el año) en el que participé como numerosos presentadores, pero tuve el honor de que me presentara Germán Pinelli. El otro momento importante fue el Festival de la Canción de Varadero de 1987”. A ello se suma que durante varios años fue la presentadora de la Feria Internacional de La Habana, donde tuvo ocasión de presentar al mismo Fidel Castro. Pero algo muy interesante en su trayectoria y es que se convierte en la primera mujer en poner su voz en los documentales del  famoso realizador cubano Santiago Álvarez.

¿Qué significó para usted trabajar con el director del Noticiero ICAIC?

Fue un honor. Lo admiraba mucho, como todo el mundo. Tuvimos la ocasión de compartir e intercambiar ideas. Él me orientó cómo realizar la descripción en sus documentales. Fue para mí un momento importante.

Después de su estancia en España, la recordada presentadora de noticias decidió radicarse definitivamente en Estados Unidos, donde no retomó su carrera en los medios de comunicación.No retomé mi profesión, por muchas razones. Venía cansada de la televisión, que demanda mucho de la mujer: la ropa, el maquillaje, el pelo. Luego, estaba sola aquí. Mi hija estaba en Cuba y mi hijo en España. No podía estar tanteando a ver qué hacía” —explicó desde el punto de vista económico, y a su vez hizo una aclaración ética—. “Pero de haber logrado en la televisión, juro que no me hubiera sentido con derechos para dirigirme a esta Comunidad, porque yo venía de hacer el noticiero oficial del régimen”.

¿Es por eso que comienza una carrera como traductora?

Tuve la grandísima suerte de encontrarme con una compañía de traducciones, entre las mejores del mundo, radicada en Miami. Y entonces, de locutora pasé a ser traductora y editora de inglés-español, y llevo 25 años trabajando en esa empresa. Todavía sigo trabajando, desde mi casa.

¿Cómo quisiera que la recordaran?

Tal como me ven ahora, y no me refiero al aspecto físico. Sino, tal como  me han recibido y como me he sentido recibida. Me duele el pueblo cubano. Y quiero que me recuerden con amor, como alguien que trató de entregar lo mejor.

¿Le gustaría volver a Cuba y concluir el recorrido de su vida en el país donde nació?

Lamentablemente la respuesta es no. Tengo muchas razones. Aquí [en Estados Unidos] mi hija ha  pasado la mitad de su vida. Mi nieta creció aquí. Adoro a Cuba. Aún tengo familiares allá. Cuando he estado en Cuba, sí, me siento feliz en mi terruño y encontrándome con los míos, pero tengo sentimientos encontrados. Me duele mucho toda la situación del país, y no quiero herir susceptibilidades de amistades, colegas, familiares y de todo cubano. Pero la realidad cubana es tan dura y triste, que me hace daño, porque quisiera hacer más. Comprendo a todo el mundo, la visión que cada quién tenga de sus circunstancias. El cubano de allá no tiene puntos de referencia. No hay más mundo que ese. ¿Cómo hacer valoraciones si no tienes referente de lo que es bueno o malo, negro o blanco? Es muy difícil. Todo eso me lacera. Lamentablemente, la recuperación de Cuba va a ser larga. Yo no la voy a ver. Pero le deseo a mi pueblo lindo que siga adelante, luchando por su prosperidad y bienestar, porque mucho se lo merece.

*Álvaro de Alvarez. Periodista cubano residente en Chile. Exdirector y conductor del programa Haciendo Radio, de Radio Rebelde.

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