Obama: “Los republicanos están gustosos con el alza de la gasolina”

El presidente Barack Obama durante su discurso en la Universidad de Miami.

El presidente Barack Obama durante su discurso en la Universidad de Miami.

Discurso pronunciado por el presidente Barack Obama en el Centro BankUnited de la Universidad de Miami el 23 de febrero del 2012.

¡Hola, Miami! Gracias, Erica, por haberme hecho esa presentación. También quiero darle las gracias a Donna Shalala, la Presidenta de ustedes, y antigua Secretaria de Salud y Servicios Humanos de este país.  Quiero darle las gracias al Senador Bill Nelson por estar aquí.  Y quiero darle las gracias a su Congresista, mi amiga Debbie Wasserman Schultz, por estar presente con nosotros en el día de hoy.

Me siento encantado de estar nuevamente en la cálida Florida.  No acabo de entender cómo ustedes asisten a clase aquí todos los días.  En mi otra vida, yo me quedaría en Orlando para el fin de semana de las estrellas de la NBA, pero en esta época tengo que ocuparme de unas cuantas otras cosas.

Acabo de presenciar una fascinante demostración del trabajo que algunos de ustedes están haciendo en la Facultad de Ingeniería.  Entendí alrededor de un 10%, pero me pareció realmente genial.  Y el trabajo en sí no puede ser más importante: idear cómo nuestros edificios pueden desperdiciar menos energía es una de las maneras más rápidas y fáciles de reducir nuestra dependencia del petróleo y puede ahorrar mucho dinero en el proceso.

Estoy aquí hoy para hablarles de eso.  En discurso sobre el Estado de la Unión, presenté tres áreas en las que tenemos que concentrarnos si queremos construir una economía que perdure: la manufactura de EE.UU., nuevas habilidades y estudios para los trabajadores de EE.UU., y nuevas fuentes de energía hecha en EE.UU.

Ahora mismo, estamos experimentando otro nuevo recordatorio penoso de por qué el desarrollo de nueva energía es tan crítico para nuestro futuro.  Al igual que el año pasado, los precios de la gasolina siguen subiendo en todo el país, excepto que, esta vez, incluso más temprano. Y eso nos afecta a todos: todo el que tiene un auto; todo el que es dueño de un negocio. Significa que uno tiene que estirar su cheque de cobro un poco más. Significa que uno tiene que encontrar más espacio en un presupuesto que ya estaba demasiado apretado. Algunas personas no tienen opción sino conducir un camino largo hasta su trabajo, y los precios altos de la gasolina son como un impuesto que sale directamente de sus cheques de pago.

Ahora bien, algunos políticos siempre ven esto como una oportunidad política. Yo sé que esto les sorprende grandemente. La semana pasada, el titular de un reportaje noticioso decía: “Los precios de la gasolina siguen subiendo y los republicanos se están relamiendo de gusto”.  Sólo en la política es que la gente recibe las malas noticias de una manera tan entusiasta.  Uno paga más y ¿ellos se relamen de gusto?  Y me apuesto que, ya que es año de elecciones, ya ellos están desempolvando sus planes de tres puntos para una gasolina de $2.  Les evito la incertidumbre: El primer paso es perforar, el segundo paso es perforar, y el tercer paso es seguir perforando.

Pues bien, el pueblo americano no es tonto. Ustedes saben que eso no es un plan, especialmente como ya estamos perforando. Puede ser más bien una calcomanía pegada en el parachoques.  No es una estrategia para solucionar nuestro reto de la energía.  Es una estrategia para que los políticos sobrevivan las elecciones.  Ustedes saben que no hay soluciones rápidas para este problema, y ustedes saben que no podemos simplemente perforar nuestro camino para llegar a unos precios de gasolina más bajos.  Si vamos a tomar el control de nuestra energía en el futuro; si vamos a evitar estas subidas del precio de la gasolina a largo plazo, entonces necesitamos una estrategia sostenida e incluyente que desarrolle toda fuente disponible de energía americana: de petróleo, de gas, eólica, solar, nuclear, biocombustibles, y más.  Tenemos que continuar desarrollando la tecnología que nos permita usar menos petróleo en nuestros autos y camiones; en nuestros edificios y nuestras plantas.  Ésa es la estrategia que buscamos, y ésa es la única verdadera solución a este reto.

Definitivamente necesitamos la producción segura y responsable de petróleo aquí en EE.UU.  Por eso es que este país está produciendo más petróleo ahora que en ningún momento en los últimos ocho años.  Por eso es que tenemos un número sin precedente de equipos de perforación operando actualmente; más equipos en funcionamiento que el resto del mundo en su totalidad.  Durante los últimos tres años, mi administración ha aprobado decenas de nuevos oleoductos, incluyendo algunas desde Canadá.  Y hemos abierto millones de acres para la exploración de petróleo y gas.  En conjunto, tenemos planes de hacer disponibles más del 75% de nuestros recursos potenciales de petróleo y gas en alta mar, desde Alaska hasta el Golfo de México. La semana pasada anunciamos los pasos siguientes hacia mayor exploración de energía en el Ártico. Y esta semana, nos unimos a México en un acuerdo que resultará en la disponibilidad de más de 1.5 millones de acres en el Golfo para la exploración y la producción, que se estima contienen 172 millones de barriles de petroleo y 304,000 millones de pies cúbicos de gas natural.

Así que estamos enfocados en la producción. Pero, he aquí el asunto. No es suficiente. La cantidad de petróleo que extraigamos en este país no fija el precio de la gasolina por sí solo.  Eso se debe a que el petróleo se compra y se vende en un mercado mundial.  Y, al igual que el año pasado, una cosa que está ocasionando que el precio del petróleo suba ahora mismo es la inestabilidad en el Medio Oriente, esta vez en Irán.  Cuando aumenta la incertidumbre, los especuladores en Wall Street pueden hacer que los precios suban aún más. Así que hay factores a corto plazo también en juego en esta situación.

Sin embargo, a largo plazo, lo que más contribuirá a que el precio del petróleo suba es la demanda creciente en países tales como China, India y Brasil.  Sólo piensen en que, en los últimos cinco años, el número de autos en las calles de China se ha más que triplicado.  Cerca de 10 millones se agregaron sólo en 2010.  Diez millones de autos en un solo año; piensen en la cantidad de petróleo que eso requiere.  Y esas cifras sólo aumentarán cada vez más a través del tiempo.

De manera que, ¿qué significa esto para EE.UU.?  Significa que todo el que les diga a ustedes que podemos perforar el camino para salir de este problema no tiene idea de lo que está hablando o no les está diciendo la verdad. Estados Unidos consume más de una quinta parte del petróleo mundial, pero sólo tenemos el 2% de las reservas mundiales de petróleo.  Eso quiere decir que no podemos simplemente depender de combustibles fósiles del siglo pasado. No podemos simplemente permitirnos estar subordinados a las altas y bajas del mercado mundial del petróleo. Tenemos que continuar desarrollando nuevas fuentes de energía. Tenemos que continuar desarrollando nuevas tecnologías que nos ayuden a usar menos energía. Tenemos que continuar confiando en los conocimientos y la ingeniosidad de nuestro país que provienen de lugares tales como la Universidad de Miami.  Ése es nuestro futuro.  Y ése es exactamente el camino que hemos estado tomando durante estos últimos tres años.

Estamos logrando avanzar en este aspecto. En el 2010, nuestra dependencia del petroleo extranjero llego a menos de 50 por ciento por primera vez en 30 años. En 2011, Estados Unidos dependió menos del petróleo extranjero que en ninguno de los últimos 16 años. Debido a las inversiones que hemos hecho, el uso de la energía limpia y renovable en este país casi se ha duplicado, y miles de estadounidenses tienen empleos debido a ello.  Estamos tomando todas las medidas posibles para desarrollar de manera segura un abastecimiento de gas natural para casi cien años; esto es algo que los expertos creen que apoyará más de 600,000 empleos para finales de la década.  Hemos apoyado la primera planta nueva de energía nuclear en tres décadas.  Nuestra cooperación con el sector privado ha posicionado a este país para ser el fabricante principal del mundo de baterías de alta tecnología que impulsarán la próxima generación de automóviles americanos.  Y, después de tres décadas de inacción, hemos establecido las normas más estrictas de economía de combustible en la historia para nuestros autos y camionetas, así como las primeras normas en la historia para los camiones de servicio pesado.

Debido a que hicimos esto, nuestros autos promediarán casi 55 millas por galón para mediados de la próxima década, que es casi el doble de lo que logramos hoy en día.  Eso significa que uno podrá llenar su auto cada dos semanas en lugar de una vez a la semana; algo que, a través del tiempo, le ahorrará a la típica familia más de $8,000 en la bomba de gasolina.  Y significa que este país reducirá nuestro consumo de petróleo en más de dos millones de barriles al día.

Pero ahora tenemos que hacer más.  Ahora tenemos que actuar mucho más rápido.  Tenemos que continuar invirtiendo en el desarrollo de toda fuente disponible de energía hecha en EE.UU. Y eso representa una cuestión de dónde se encuentran nuestras prioridades.  Es una decisión que encaramos.

Primero, a pesar de que no hay una solución mágica en lo que tiene que ver con los precios de la gasolina, le he dado instrucciones a mi gobierno para que analicen todas las áreas individuales en las que podemos tener impacto y ayudar a los consumidores en los meses que vienen. Desde permisos industriales, a demoras en entregas, a lo que está sucediendo en los mercados. Y seguiremos tomando todos los pasos que podamos en las semanas que vienen.

Pero a largo plazo, una estrategia integral que incluya todo lo necesario requiere de incentivos adecuados.  Ahora mismo, cuatro mil millones de sus dólares de impuestos subvencionan la industria petrolera todos los años.  Cuatro mil millones de dólares.  Ésas son las mismas compañías petroleras que han estado ganando utilidades sin precedentes del dinero que ustedes gastan en las bombas de gasolina.  Y ¿ahora merecen otros cuatro mil millones de dólares nuestros?

Eso es exorbitante.  Es imperdonable.  Y todo político que ha estado luchando por mantener vigentes esos subsidios debe explicarle al pueblo estadounidense por qué la industria petrolera necesita más de su dinero.  Especialmente, en una época como la actual.

Un siglo de subsidios a las compañías petroleras es demasiado tiempo.  Es hora de ponerles fin a los obsequios hechos por los contribuyentes a una industria que jamás ha sido tan lucrativa, y apostar doble a una industria de energía limpia que jamás ha sido tan prometedora.  Este Congreso tiene que renovar las exenciones fiscales por energía limpia que darán lugar a más empleos y menos dependencia del petróleo extranjero.

El potencial de una estrategia sostenida e incluyente nos rodea por todas partes.  En 2008, Miami fue la primera ciudad americana importante en usar exclusivamente energía solar y renovable para la operación de su ayuntamiento.  La modernización de su red de energía de manera que desperdicie menos energía es uno de los mayores proyectos en su clase.  En un típico día, la turbina eólica en el Museo de Miami-Dade puede satisfacer cerca del 10% de las necesidades de energía en una casa del sur de la Florida, y el mayor productor eólico del país se encuentra en Juno Beach.  Aquí mismo en esta universidad, el trabajo de ustedes está ayudando a las empresas manufactureras a ahorrar millones de dólares en sus facturas de energía al lograr que sus instalaciones sean más eficientes.

La función del gobierno federal no es suplantar este trabajo ni dirigir estas investigaciones.  Es apoyar estos descubrimientos.  Es ayudar a los negocios a darles alas a nuevas ideas relacionadas con la energía.  Después de todo, fueron los dólares invertidos en las investigaciones públicas, durante el transcurso de 30 años, los que ayudaron a desarrollar las tecnologías que actualmente usan las compañías para extraer todo este gas natural de la roca bituminosa.

Los resultados de esas inversiones públicas no siempre se reciben de inmediato.  Algunas tecnologías no resultan; algunas compañías fracasan.  Pero, mientras yo sea Presidente, no abandonaré la promesa de la energía limpia. No le cederé a China ni a Alemania la industria eólica o solar o de las baterías porque algunos políticos en Washington se negaran a hacer el mismo compromiso aquí en EE.UU.  Con o sin el Congreso, yo continuaré haciendo lo que pueda para desarrollar toda fuente de energía americana, de manera que nuestro futuro no esté controlado por los acontecimientos que ocurran del otro lado del mundo.

Hoy, estamos tomando una medida que les facilitará a las compañías ahorrar dinero al invertir en soluciones de energía que han sido probadas aquí en la Universidad de Miami: nuevos sistemas de alumbrado; sistemas avanzados de calefacción y aire acondicionado que pueden reducir las facturas de energía de una empresa y hacerla más competitiva.  Estamos lanzando un programa que reunirá a los mejores científicos, ingenieros y empresarios de la nación para idear cómo es posible que más autos puedan funcionar con gas natural, que es un combustible que es más limpio, más barato y más abundante que el petróleo.  Y estamos haciendo nuevas inversiones en el desarrollo de gasolina, diesel, y combustible pesado que, de hecho, se fabrica de una sustancia tipo planta que se conoce como alga.  Aunque les parezca imposible, podríamos reemplazar hasta un 17% del petróleo que importamos para el transporte con este combustible que podemos cultivar aquí mismo en Estados Unidos.  Eso equivale a una mayor seguridad.  Equivale a costos más bajos.  Y equivale a más empleos.

Ninguna de estas medidas de las que he hablado hoy representa la solución milagrosa que logrará bajar los precios de la gasolina ni reducir nuestra dependencia del petróleo extranjero de la noche a la mañana.  Y eso se debe a que no existe una solución milagrosa.  Nunca la ha habido.

Sin embargo, aunque no tenemos una solución milagrosa, lo que sí tenemos en este país son fuentes ilimitadas de energía, y un abastecimiento infinito de ingeniosidad e imaginación que podemos poner a trabajar para desarrollar esa energía.

Lo más fácil del mundo es hacer acusaciones y hacer promesas falsas en el año de las elecciones sobre precios de gasolina más bajos.  Lo que es más difícil es hacer un compromiso serio y sostenido para hacerle frente a un problema que no podrá solucionarse en un año ni en un mandato ni incluso en una década.  Pero ésa es la clase de compromiso que necesitamos ahora.  Eso es lo que requiere este momento.

De manera que necesitamos que todos ustedes continúen sus esfuerzos.  Necesitamos que ustedes trabajen duro. Necesitamos que tengan sueños ambiciosos.  Necesitamos que ustedes se armen del mismo espíritu de optimismo desenfrenado, esa disposición audaz a enfrentar los problemas difíciles que llevó a las generaciones anteriores a cumplir los retos de su época: proveer energía para toda la nación de costa a costa, llegar a la luna, conectar al mundo entero con nuestra propia ciencia e imaginación.

Estados Unidos es capaz de todo eso. Y es esa propia historia la que nos enseña que la solución a todos nuestros retos, a todos ellos, está dentro de nuestras posibilidades.

Y éste también lo está.  Solucionarlo tomará tiempo y esfuerzo.  Requerirá de nuestros científicos más brillantes, de nuestras compañías más creativas y, lo más importante, que todos nosotros, los Demócratas, los Republicanos, y todos los demás en adición a ellos, hagamos nuestra parte. Pero yo sé que está a nuestro alcance.  Yo sé que podemos hacerlo.  Y, cuando lo hagamos, le recordaremos al mundo una vez más por qué Estados Unidos de América es la nación más maravillosa de la Tierra.  Gracias, que Dios los bendiga, y que Dios bendiga a Estados Unidos de América. 

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